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"Vocación es un darse a Dios, con tal ansia, que hasta duelen las raíces del corazón al arrancarse" Beato "Lolo"







Me agradará enormemente compartir vuestras alegrías, pero mucho más lo hará el que podamos superar juntos las dificultades que se nos presenten en la que, sin duda, será la mayor aventura de nuestras vidas. Para ello podeis escribirme cada vez que lo deseeis a escalandolacima@gmail.com




domingo, 30 de diciembre de 2012

Escribiendo el libro de la vida

Casi sin darnos cuenta hemos dejado atrás el año que tan catastrófico anunciaban los fatalistas del calendario maya. No acabó el mundo el 21 de diciembre pero nosotros, los humanos, seguimos desgantándolo cada vez un poco más. No desaparecen las desigualdades económicas y nos quedamos tan tranquilos porque decimos ejercer la caridad. La sociedad se indignaba cuando hace unos meses se conocía en Córdoba el triste final de los niños Rut y José y hace tan sólo unos días nos sacudía de nuevo el asesinato en Almería de un bebé de tan sólo 16 meses a manos de la pareja sentimental de su madre. En España sigue aumentando el desempleo y se promulgan leyes en las que el simple hecho de ayudar a un inmigrante indocumentado se convierte en todo un delito, de manera que se intenta señalar como potencial explotador al que sólo pretendía ser solidario.

Se celebra en Madrid la Misa de las Familias, pero son muchas las que se encuentran rotas y los sacerdotes y personas religiosas más cercanas a ellas, simplemente las ignoran. Es fácil arremeter contra quien no cumple aquello que nosotros consideramos correcto, pero no ayudarles en nada, ni siquiera escuchándolos para saber el origen de sus problemas. A veces, esta actitud de muchos religiosos me recuerda el pasaje evangélico en el que Jesús se dirigía a los fariseos y letrados lamentándose de que "Atan fardos pesados y los echan a las espaldas de los demás, pero ellos ni los tocan con el dedo".

¿Cuantos sermones inconsecuentes hemos escuchado este año? ¿Cuantas veces nos han dicho lo que hay que hacer aquellos que para nada de esfuerzan en cumplirlo?

Es cierto que muchos de vosotros podrías recordarme aquello de "Haced lo que yo os diga pero no lo que yo haga", perfecta excusa de los más hipócritas para justificar sus actuaciones poco edificantes y contrarias en todo a lo que predicaban. Sin embargo, yo os digo a vosotros,  a todos los que un día decidísteis seguir a Cristo, a todos los que os estáis sintiendo la vocación, incluso también a los que nos llamamos cristianos, que somos espejo en los que se mirarán los demás, que el comportamiento de una persona consagrada puede servir para acercar almas a Dios o para alejarlas de El para siempre...

Hoy, cuando falta ya muy poco para acabar el año, quisiera dirigirme a cuantos seguís este blog con las reflexiones que aparecen en el vídeo que acompaña. Cerremos el libro viejo de nuestra vida y comencemos el 2013 con la ilusión y la esperanza de cambiar algo de nosotros mismos, sólo así lograremos también cambiar el mundo injusto en el que vivimos.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Cómo descubrir la vocación (III)



Para finalizar la serie de pots dedicados a cómo descubrir la vocación, he querido dejar los dos últimos pasos que serán, sin duda, los definitivos a la hora de dar ese importante paso adelante. Llega por tanto el momento de la Acción.

“Jesús los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron”. Mt 4, 21-22

Una vez tomada la decisión no te dejes vencer por el miedo. Vendrán momentos difíciles y parecerá como si todo se volviese tremendamente complicado para materializar nuestro compromiso de seguir al Señor. Sin embargo, una vez llevados a cabo todos los pasos descritos en las entradas anteriores y con la certeza de querer entregarnos al servicio de Dios y de nuestros hermanos, debes poner todos los medios que estén a tu alcance para realizar lo que has decidido.

Es cierto que con tu decisión comprometerás todos los momentos posteriores, pero también lo es que la apuesta no sólo merece la pena, realmente merece la vida. A partir de entonces tan sólo debes buscar la manera de ser en cada momento fiel, porque la única forma de realizar el proyecto de Dios es la fidelidad de cada día, el compromiso de quien de manera voluntaria ha decidido dejarlo todo para seguirlo a El. Vive en coherencia con lo que has decidido, la ilusión que comenzarás a sentir hará que cada paso que des te acerque cada día un  poco más a la meta.

¿Y cuando venga la dificultad? ¡Perseverar! El camino que emprenderás es difícil; más de lo que ahora crees. Prepárate para la lucha; deberás enfrentar problemas y superar obstáculos. Jesús te dice: “El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue cada día con su cruz y me siga” (Lc 9, 23).

El sendero es arduo, pero María te acompaña y el Espíritu Santo te fortalece para que puedas recorrerlo. Además, no se trata de cargar hoy la cruz de toda la vida, sino sólo la de hoy; y así cada día. Al dar este paso podrás decir, como Pedro: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mc 10, 28).


El último paso es en realidad un recurso con el que poder contar en todos los momentos anteriores. Se trata de la Dirección Espiritual. Es posible que muchos de vosotros me digáis que no es algo tan fácil, que no se encuentran sacerdotes “disponibles” cuando uno lo requiere. Que unos están muy ocupados con las múltiples ocupaciones de la parroquia o con las que, en ocasiones, ellos mismos se han buscado para ocupar su tiempo sin prestar atención al fomento de las vocaciones… en muchas ocasiones, ni siquiera al confesionario… Pero es muy importante intentar encontrar un buen director espiritual que nos ayude a orar y a percibir los signos de la voluntad de Dios. Él te podrá indicar dónde obtener la información que precises y te ayudará a reflexionar En el momento de la decisión se alejará de ti para que tú, frente a Jesús, libremente respondas a su llamada. Su oración y sacrificio por ti te alcanzarán del Espíritu Santo la luz para descubrir tu vocación y la fuerza para seguirla.

Si bien es cierto que la vocación es una llamada de Dios que nadie puede escuchar por ti ni responder a ella en tu lugar, también es cierto que necesitas de alguien que te acompañe en tu discernimiento vocacional.
Es fácil hacerse ilusiones: podrías creer que es una llamada de Dios lo que tal vez sea tan sólo un deseo tuyo, o bien podrías pensar que no tienes vocación cuando en realidad Dios te está llamando. Dialoga con tu director espiritual para clarificar la autenticidad de tu vocación.

Jesucristo, después de habérsele aparecido a Pablo en el camino de Damasco, le dijo que fuera con Ananías y que éste le indicaría cuál era la voluntad de Dios. Aunque Cristo hubiera podido decirle a Pablo lo que quería de él, quiso valerse de Ananías para hacerle descubrir su vocación (cf Hch 22, 10-15).

En el discernimiento del proyecto de Dios sobre ti no puedes prescindir de la mediación de la Iglesia.

Descubrir tu vocación no es fácil, pero tampoco es imposible si con sinceridad te pones a buscar la voluntad de Dios y realizas los pasos sugeridos en los tres pots que ha conformado esta serie.

De muchas maneras Dios te está revelando la manera como quiere que colabores en la instauración de su reino. El es el más interesado en que tú descubras y realices tu vocación. Por eso haz oración, dialoga con tu director espiritual, percibe, infórmate, reflexiona, decídete y actúa. Cuentas con la ayuda del Señor, aunque a veces creas que no te escucha, y, por supuesto, cuentas también conmigo. No tengas miedo a escribirme, mi ayuda la tendrás en todo lo que pueda… Mi oración la tienes ya de antemano.

sábado, 20 de octubre de 2012

Cómo descubrir la vocación (II)

Hace unas semanas escribía la primera entrada sobre el discernimiento vocacional y hoy continúo haciéndolo con la intención de ofrecer una pequeña ayuda a quienes buscan que la vida les ofrezca algo más. 

La llamada de Dios es algo personal y único. Cada caso es diferente y no podríamos generalizar pensando que la experiencia de una persona es la que van a tener todas. No, el Señor nos conoce y nos llama por nuestro nombre. Tiene un plan especial  para cada uno de nosotros y, por tanto, cada vivencia será irrepetible. Sin embargo, hay una serie de pasos que nos ayudarán a escuchar la voz de Jesús, que nos servirán para saber responderle y nos guiarán en el camino que estemos dispuestos a recorrer. En la ocasión anterior hablábamos de tres de ellos, descubramos ahora otros dos más.





La reflexión será el siguiente paso que deberemos dar para descubir si realmente tenemos vocación religiosa. Recordemos lo que decía San Lucas en su Evangelio:

“Si uno de ustedes quiere construir una torre ¿no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: “Este comenzó a edificar y no pudo terminar”. Lc 14, 28-30

La vocación es una empresa demasiado grande y si verdaderamente estamos comprometidos con ella será para toda la vida. Por ese motivo no podemos lanzarnos sin antes reflexionar sobre la vida que pretendemos abrazar.


Debemos pensar en cuáles son nuestras capacidades y limitaciones, si podríamos vivir las exigencias que implica la vocación, aunque para ello contemos, por supuesto, con la ayuda del Señor. 


¿En qué signos concretos te basas para pensar que Dios te llama? ¿Qué razones en favor y en contra tienes para emprender ese camino? ¿Qué es lo que te atrae y qué lo que no te gusta de ese estado de vida?
 

Cuando Jesús nos llama, desea que nos comprometamos de manera responsable, utilizando nuestra inteligencia para buscar la vocación. Con la luz del Espíritu Santo podremos descubrir lo que Dios quiere de cada uno de nosotros, pero es muy importante que sepamos que siempre surgirán dudas. La vocación no es algo así como tener un contrato firmado con Dios, donde Él te revelara su voluntad. Todo será mucho más sutil y lo que encontraremos realmente serán signos que nos irán indicando cuál podría ser el proyecto de amistad que tiene para cada uno de nosotros.

Al descifrar esos signos podrás tener certeza moral de su llamada. Yo tengo certeza absoluta de que no puede haber un círculo cuadrado, y tengo certeza moral de que la silla en la que estoy sentado no se va a romper. La certeza moral es la que necesitas para actuar.


Al dar este paso podrás decir: “Creo que Jesús me llama”. “Creo que, con la ayuda del Espíritu Santo, podré responder”.


Una vez que hallamos dedicado el tiempo suficiente a reflexionar sobre nuestra vida, llegará el momento de tomar la Decisión:

“Te seguiré vayas adonde vayas” dice San Lucas en su Evangelio.

Habiendo descubierto lo que Dios quiere de ti, decídete a seguirlo. Tomar tal decisión es difícil. Sentirás miedo. Tus limitaciones te parecerán montañas: 


“¡Ay Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho” (Jr 1, 6). 


Sin embargo, a pesar de tus limitaciones -o mejor con todas ellas-, responde como Isaías:


“Aquí estoy, Señor, envíame” (Ls 6, 8).


Decir el “sí” con el cual comprometes toda tu vida es una gracia. Pídele al Espíritu Santo que te dé esa capacidad de respuesta. No afrontar la decisión equivale a desperdiciar tu vida.
Para iniciar el camino de la vocación no esperes tener certeza absoluta de que Dios te llama (“el contrato firmado”); te basta la certeza moral. La decisión es un paso en la fe; en un acto de confianza en tu amigo Jesús.


Al decidirte a seguir radicalmente a Jesús es normal que tengas dudas de si podrás con las exigencias y si llegarás al final. Pero de lo que no puedes dudar es de lo que tú quieres.
 

Al dar este paso podrás decir: “Quiero consagrar mi vida a Dios en el servicio de mis hermanos”. “Quiero ingresar en esta congregación religiosa”. “Quiero ser sacerdote”.

Si finalmente has llegado a tomar esta decisión, cuenta con mis oraciones y, por supuesto, tienes abierta esta página para expresar libremente tus sentimientos. Piensa que aunque decíamos que cada persona puede percibir la llamada del Señor de una manera diferente, las experiencias de los demás pueden ser el impulso que necesiten para decidir con valentía entregarse por completo a esa amistad tan especial que Jesús les está brindando.

lunes, 1 de octubre de 2012

El "caminito" del alma

No hace demasiado tiempo, un amigo y colaborador de esta página me comentaba la triste realidad de que apenas se leen ya vidas de santos. No por parte de personas laicas, no, sino incluso por parte de las consagradas. Parece como si ese individualismo tan destructivo que nos invade centrase todos sus esfuerzos en que cada uno viva de manera independiente su vida, pensando que poco tendríamos que aprender de aquellos que nos precedieron. 

Pues bien, qué mejor manera que empezar por este blog, y como tal, incluir una serie de biografías para conocer más de cerca a quienes, con su ejemplo, nos siguen indicando mil formas para llegar a Dios. 

Hoy la Iglesia celebra a Santa Teresa de Lisieux o Santa Teresita. De ella, a pesar de su corta vida, se podría realizar una amplia biografía, pero ¿quien mejor que unas carmelitas para que nos hablen de la vida de aquella joven que, sin salir del convento, llegó a convertirse nada menos que en patrona de las Misiones?

Aquí tenéis unas notas sobre esta santa universal y... bueno... también una película, para aquellos a los que les cueste más leer o para los que deseen conocer más de cerca una historia de verdadero amor.


Santa Teresita del Niño Jesús


Su vida es tan sencilla como maravillosa. Nunca hizo nada fuera de lo ordinario, pero todo lo hizo con extraordinario amor. Y es precisamente, este camino de pequeñez lo que la ha hecho grande a los ojos de la Iglesia. Vivió tan sólo 24 años y no pisó nunca un aula universitaria, ni siquiera traspasó los muros del convento del Carmen de Lisieux, donde ingresó a los 15 años; y aún así esta joven carmelita es considerada una de las más grandes maestras de espiritualidad de todos los tiempos.

Su historia es la de un alma sencilla y profundamente humilde que encontró en el amor la clave de la existencia humana. Aunque breve, su vida fue un testimonio permanente del inmenso valor de la oración y de los pequeños actos realizados por amor. Tanto es así que gracias su acción oculta y silenciosa llegó a convertirse en patrona universal de las misiones sin haber salido nunca del convento.

El ejemplo de Santa Teresita nos invita a una santidad sin complicaciones, que aprovecha cada instante de la vida cotidiana para amar y para servir a los demás. La suya no es una doctrina académica, sino una doctrina de vida que propone el camino de la infancia espiritual, la confianza absoluta en Dios y el total abandono en su amor misericordioso.

Como ella misma lo dijo alguna vez: "Permanecer pequeño es reconocer la nada de uno, esperarlo todo de Dios, como el niño lo espera todo de su padre; no inquietarse por nada, no procurar llegar a ser rico... Ser pequeño significa también no atribuirse a sí mismo las virtudes que se practican juzgándose capaz de algo, sino reconocer que Dios pone ese tesoro de virtud en la mano de su hijito para que se sirva de él cuando lo necesite... Consiste, en fin, en no desanimarse por las propias faltas, pues los niños caen a menudo, pero son demasiado pequeños para hacerse mucho daño".

En un mundo como el nuestro, racionalista y cargado de hedonismo, la sencillez de esta Santa resulta de una eficacia única para esclarecer el espíritu y el corazón de los que tienen sed de verdad y de amor.

En 1997, el Papa Juan Pablo II la declaró Doctora de la Iglesia, convirtiéndose así en la más joven de todos los merecedores a este prestigioso reconocimiento reservado a hombres de la estatura espiritual de Santo Tomás de Aquino, San Agustín o San Juan de la Cruz. Santa Teresita es nuestra más amada Santa y Hermana de la Iglesia.


 

Nota: Para aquellos que quieran profundizar más sobre su vida o conocer sus obras completas, pueden dirigirse al siguiente enlace: www.carmelnet.org

sábado, 29 de septiembre de 2012

Why not?

In our life there come moments to take important decisions. We must choose well the person with whom to form a family. We have to know which are our aptitudes to choose the university suitable studies and it can be that the decision is to realize top studies or to devote ourselves from our youth to a work. Between all these questions that we do to ourselves … have you done to you at some time the question of if it is called you Jesus? ...


If you have never done it, because not now?. It is late a not even badly moment to change radically your life ever. Dare to do it.



Cómo descubrir la vocación (I)



¿Cómo se puede estar seguro de algo que no se ha experimentado antes? ¿Cómo saber si una decisión importante de nuestra vida es la adecuada? ¿De qué manera podríamos saber si tenemos realmente vocación religiosa?...

Estas y otras preguntas nos las hemos hecho todos alguna vez y no siempre hemos encontrado respuesta. De poco nos valdría lo que nos pudieran decir los demás porque cada uno desarrolla su vida de una manera y lo que para unos es muy positivo para otros puede no aportar nada. Incluso hay cosas que ni nosotros mismos acertamos a explicarnos. Si alguna vez os habéis enamorado, sabréis perfectamente de lo que os hablo y si a alguien le preguntas qué es lo que se siente cuando te enamoras, la respuesta más probable que obtengas será que “Es algo que no se puede explicar”.

Igual pasa con la vocación. Es algo que se siente dentro, una inquietud, un “algo” especial que no sabríamos definir muy bien pero que de igual modo hace que nos preocupemos al no saber si ese sentimiento responde verdaderamente a la llamada del Señor o no.

Pero bueno, tampoco tenemos que pensar que es algo en exceso complicado. Si me lo permitís, y atendiendo también a la petición que alguien me hacía desde México (va por ti, María), intentaré en las próximas entradas, daros algunas pautas que os pueden ayudar a tener más claros vuestros sentimientos.

Siete son los pasos que vamos a seguir en este proceso de discernimiento y el primero, como no podría ser de otra forma, será orar a Dios.

    “Señor ¿Qué quieres que haga?” Hch 22, 10

La vocación religiosa es, sin duda, el proyecto de amistad que Jesús te propone y te invita a realizar. No es principalmente una decisión que tú tomas sino una llamada a la que respondes.


Para descubrir la vocación no hay nada como dialogar con Jesús. Sólo mediante la oración podrás encontrar lo que Dios quiere de ti. Por lo tanto, el primero es la Oración. En ella el Espíritu Santo afinará tu oído para que puedas escuchar.  Será entonces, en ese diálogo con el Amigo que nunca falla, cuando podrás oír su voz invitándote a dejarlo todo por Él: 

ven y sígueme” (Lc 18, 22)

o bien, escucharás que te dice: 

“Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lc 8, 39)

No hay que tener miedo de que fuese esa segunda opción. El Señor sabe perfectamente donde podemos ser más útiles y nuestra respuesta afirmativa a seguirle no tiene porqué implicar siempre el ingreso en un convento o en un seminario. Se trata de que aceptemos su invitación a cambiar nuestra vida, a ser como Él quiere que seamos, siendo fieles a su Palabra y amando a nuestros hermanos como Él nos ama. Que allá donde estemos seamos capaces de demostrar que, como María, hemos respondido SÍ al Señor.




El segundo de los pasos seria la Percepción:


“Había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos y aunque yo hacía esfuerzos por ahogarlo, no podía”. Jr 20, 9


Para descubrir lo que Dios quiere de cada uno de nosotros, tenemos que escuchar, mirar y experimentar. Para esto necesitas hacer silencio interior y exterior. Busca un lugar tranquilo y empieza a observar tu interior. Todos decimos que nos conocemos, pero, en la mayoría de las ocasiones, el “ruido” de la vida, los quehaceres cotidianos, los entretenimientos nos impiden conocer realmente nuestros deseos, nuestros miedos, los pensamientos que ocupan nuestra mente, las fantasías que tenemos, nuestras inquietudes y los proyectos que hacen que nos ilusionemos. Escucha tanto a los que aprueban tu inquietud como a los que la critican. Escucha tu corazón: ¿qué es lo que anhelas? Aprende a mirar a los hombres que te rodean: ¿qué te está diciendo Jesús a través de su pobreza, de su ignorancia, de su dolor, de sus desesperanzas, de su necesidad de Dios...?




Ve tu historia: 

¿Por qué camino te ha llevado Dios? ¿Cuáles han sido los acontecimientos más importantes de tu vida?, ¿de qué manera Dios estuvo presente o ausente en ellos? ¿Qué personas concretas han sido significativas para ti?, ¿por qué? Contempla el futuro: ¿qué experimentas al pensar en la posibilidad de consagrar tu vida a Dios? Tienes sólo una vida, ¿a qué quieres dedicarla?


Ten cuidado en discernir si tu inquietud y la atracción que sientes son signos de una verdadera vocación consagrada o son manifestaciones de que Dios quiere que intensifiques tu vida cristiana como seglar. Ya decía antes que hay muchas formas de seguir al Señor. No debemos desilusionarnos si finalmente descubrimos que no tenemos vocación religiosa, lo importante es saber que tenemos vocación como cristianos de cumplir la voluntad del Señor y para ello no debemos equivocarnos. Es por ello que en este paso convendría decir: 

“Tal vez Dios me esté llamando...” “Siento la inquietud de consagrar mi vida a Dios”. 


Si así lo hacemos, el tercero de los pasos sería la Información:


“Observen cómo es el país y sus habitantes, si son fuertes o débiles, escasos o numerosos; cómo es la tierra, buena o mala; cómo son las ciudades que habitan, de tiendas o amuralladas; cómo es la tierra fértil o estéril; con vegetación o sin ella”. Nm 13, 18-20
 

Los caminos para realizar la vocación consagrada son múltiples. No basta con querer entregar tu vida a Dios y desear dedicarte al servicio de tus hermanos. Es necesario saber dónde quiere Dios que tú lo sirvas.


Para descubrir tu lugar en la Iglesia es conveniente no dejarse guiar por un primer impulso, sino intentar conocer las diversas vocaciones, los distingos carismas. En definitiva, ampliar nuestras miras a la diversidad vocacional que nos ofrece la Iglesia. Investiga cuál es la espiritualidad que viven los sacerdotes diocesanos o las diferentes congregaciones religiosas; y siente cuál de ellas te atrae. Ve cómo viven: no es lo mismo una congregación contemplativa que una de vida apostólica. Infórmate sobre cuál es su misión y por qué medios pretenden realizarla: enseñanza, hospitales, dirección espiritual, promoción vocacional, misiones, predicación de ejercicios, medios de comunicación, etc. Conoce quiénes son los principales destinatarios de su apostolado: jóvenes, pobres, sacerdotes, enfermos, niños, seminarios, ancianos, etc.




Aunque ordinariamente cuando se experimenta la inquietud vocacional se siente también el atractivo por una ‘vocación específica, vale la pena que dediques algunas horas a informarte más a fondo sobre esa vocación y sobre otras. Y si al final te decidieras por la que en el principio te inclinabas, el tiempo empleado en informarte no habrá sido desperdiciado.


Al dar este paso podrás decir:

“Me atrae la espiritualidad, el estilo de vida y el apostolado de esta congregación”. “Posiblemente Dios me está llamando a ingresar al noviciado o al seminario”.


No sería bueno apresurarnos en el proceso. Es una decisión importante y no debemos tomarla a la ligera, así es que no estaría mal que, en un principio, probemos estos tres pasos y en el siguiente post continuemos por el camino iniciado que, con la ayuda del Señor, nos ayudará a prepararnos por si escuchamos su Voz.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Tiempo de cambios

Este verano se cumplió un año desde que me hice cargo de este blog. Desde entonces han sido muchas las experiencias compartidas, los correos recibidos y enviados, las ilusiones... ha habido nuevas personas que entraron en mi vida y otras que se marcharon sin ni siquiera decir adios. He tenido la suerte de alegrarme con el inicio de nuevas vocaciones y he podido conocer de cerca el sufrimiento de quienes se sentían perdidos, con miedo a perder su Fe. Me han pedido consejos que no sé si habré sabido dar adecuadamente y he pedido continuamente al Señor que me ayudara a hacer el bien a través de esta página, a saber escuchar y no a que me escucharan a mí, a permanecer firme a pesar de las dificultades y a no ceder en la prueba del desánimo cuando piensas que de poco pueden valer unas pobres palabras que no son las de ningún teólogo, ni de ningún consagrado, ni siquiera las de un buen cristiano... porque quien ahora os escribe ha fallado muchas veces...

En este tiempo, con casi 50.000 accesos al blog, de los cuales más de 26.000 han sido visitas nuevas, han aparecido personas que de forma providencial me han animado cuando me encontraba más triste. Ellas quizá no lo sepan pero sus correos llegaron en momentos cruciales. Ha habido quien me ha ofrecido su ayuda desinteresada colaborando con entradas para la páginas y otros que han dejado sus mensajes... éstos, aunque parezcan poca cosa, han tenido para mí mucha importancia, pues significaba que todo el esfuerzo servía para algo, que el Señor no te enviaba a trabajar en una viña en la que no habría fruto. A vosotros, todos sabéis muy bien quienes sois, no sé realmente cómo daros las gracias, a todos los demás, aunque pudiera parecer una frase hecha, os tengo presentes en mis oraciones...

Pero llega el momento del cambio. Todo en la vida debe cambiar en algún momento. Un cambio meditado, fruto de la experiencia acumulada a lo largo de este tiempo, y que ya hace unos meses avisé. A partir de ahora se irán introduciendo algunas novedades y dentro de que no soy demasiado ducho en diseños web, también irán cambiando algunos aspectos exteriores de la página. Espero durante este proceso contar con vuestras opiniones y sugerencias, a la vez que confío poder hacer de esta página un espacio abierto, donde tengan cabida todas vuestras inquietudes, como si fuera vuestro propio blog, donde entre todos podamos conseguir ser la ayuda que, a veces, muchos, sin saber a dónde ir, buscan a través de la red.


Es curioso que en todo este tiempo no se haya puesto en contacto ningún sacerdote brindando su colaboración. Puede ser que no conozcan la página o que, simplemente, hayan pensado que es un blog personal y que en nada deben inmiscuirse. Sin embargo, espero que a partir de ahora lo haga alguno para que pudiera ser el contacto que, en ocasiones, piden los que han enviado sus mensajes al correo que sigue abierto a todos vosotros.

No quisiera terminar estas líneas sin antes explicar el que quizá sea el cambio más llamativo. Como habréis observado, el encabezamiento de la página no dice ya "Diario de un joven con vocación religiosa", sino que se ha resumido a "Diario de una vocación"... y no es casual. Es cierto que yo soy joven todavía, pero no un veinteañero, y puedo decir que la vocación religiosa puede surgir en cualquier momento de la vida de las personas. Sencillamente, el Señor llama cuando quiere... Nos esforzamos demasiado en relacionar vocación con juventud y quizá caemos en el error de olvidarnos de todos aquellos que tienen una edad y, aunque es algo que sigo sin comprender, resultan incluso "demasiado mayores" para determinadas congregaciones... (será que su carisma es la lucha contra el agné juvenil, jejeje). Bromas aparte, lo cierto es que la vocación no tiene porqué tener edad y por ello he suprimido la palabra "joven". En cuanto a lo de "religiosa", también me he dado cuenta en este periodo que primero deberíamos tener vocación de cristianos, más tarde vendrían los calificativos... porque, aunque resulte incongruente, quizá encontramos personas que se sienten muy religiosas pero que su vida no es nada cristiana... podría recordarnos eso al Evangelio de este domingo y a las profecías de Isaías: "Este pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mí..." No me gustaría que nos perdíesemos en los preceptos humanos y nos olvidásemos de lo esencial que fue lo que recriminó Jesús a los fariseos. Por ese motivo he pensado que sería mejor dejarlo simplemente en "vocación" y que cada cual vaya añadiendo lo que mejor pudiera aplicársele: "vocación sacerdotal" "vocación contemplativa" "vocación matrimonial" "vocación de cristiano en el trabajo" "vocación religiosa de vida activa"... todas deben tener cabida en esta página y, por supuesto, todas son importantes para el Señor porque muchos son los caminos que nos ofrece para llegar a Él.

Como hasta ahora, espero contar con vosotros, con vuestras visitas y con vuestra participación si así lo queréis. Sirva el vídeo que a continuación os dejo como deseo de ser firme en este nuevo comienzo. Un abrazo fuerte a tod@s.


miércoles, 25 de julio de 2012

Reflexión sobre la santidad

Nuestro amigo José Pablo nos envía desde Guatemala esta interesante reflexión sobre la santidad a la que estamos llamados todos nosotros en nuestro quehacer cotidiano. Como siempre, agradecer sus palabras y animar a cuantos deseéis compartir vuestras inquietudes o experiencias, a que os pongáis en contacto a través de la dirección electrónica de este blog a fin de que, si lo deseáis, se pueden publicar vuestras entradas. Por último, qué mejor manera que concluir el post que nos envía nuestro apreciado amigo, con un vídeo musical que espero os guste. Un abrazo a todos.



 Muchas personas creen que solo son santos aquellos que son nombrados por la iglesia pero verdaderamente se equivocan. Santos no son aquellos que se han ido, los santos no son aquellos a los que por “costumbre” o por ignorancia se les atribuyen milagros. Los santos y santas no son los que tienen resplandor o corona. Santos son ustedes, los santos son de carne y hueso. Son hombres y mujeres que se levantan con el deseo de vivir, el deseo de salir adelante, el deseo de amar, pero no un amor como lo es el amor de pareja. No, el amor de los y las santas es un amor que ama hasta la locura, que ama hasta convertirse en lo amado. Santo es el hombre que trabaja y con su sudor lleva el alimento a la casa, santa es la mujer que con lucha por sacar adelante a sus hijos. Santos son ustedes, no porque la iglesia los haya nombrado santos, sino porque poseen el don más maravilloso y bello que es la vida. Otros tantos creen que los santos son aquellos hombres que se apartan del mundo y viven solos, o aquellos que mortifican su cuerpo o aquellos que hacen un voto de silencio. Pero nuevamente se equivocan, como ser santo lejos del mundo?, solo tiene capacidad de ser santo, no el que ve a dios en un templo, ni en el cielo sino aquel que es capaz de verlo a su lado, aquel que es capaz de verlo en toda criatura, desde los animales hasta nuestros hermano, en nuestro prójimo. Santo es aquel que es capaz de ser pan, capaz de partirse para los demás, capaz de ser fuego que enciende otros fuegos. La santidad no consiste en curar enfermedades físicas, sino enfermedades del alma los verdaderos milagros ocurren cuando somos capaces de curar la tristeza y la frustración, cuando somos capaces de cambiar el llanto por una sonrisa. Por tal la santidad se resume en ser felices y en hacer felices a los demás. 

 

lunes, 16 de julio de 2012

Estrella de los mares



Con anterioridad a la Era tecnológica, los marineros tenían que guiarse por las estrellas en la inmensidad del océano, de ahí que tradicionalmente se haya considerado a la Virgen María como estrella que en el mar de nuestra vida, guía a los hombres a través de las aguas difíciles hacia el puerto seguro que es Cristo. En España, en Argentina y en otros lugares del mundo, la advocación del Carmen se ha ligado a lo largo de la historia a las gentes del mar. Aún así, no podríamos olvidar la importancia de la Orden del Carmelo que tomó como modelo la vida ascética que ya desde las épocas más tempranas del cristianismo habían llevado un grupo de santos varones que se retiraron al monte donde el profeta Elías había proclamado la unicidad de Dios. A lo largo del tiempo, el carisma carmelitano ha dado grandes frutos espirituales entre los que es necesario recordar a Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Santa Teresita de Lisieux, por citar algunos de ellos. Sin embargo, y aunque en entradas próximas pondré algún enlace con distintos monasterios de la Orden, en esta fecha señalada, cuando son numerosos los pueblos y ciudades que rinden una especial devoción a la Nuestra Señora bajo la advocación del Carmen, yo quisiera referirme especialmente a mi tierra, Andalucía, y más concretamente a esas poblaciones donde los pescadores, gentes sencillas, como aquellos que como primicia siguieron a Jesucristo, salen a la mar llevando la Imagen que, aún sin ser muchas veces personas de estar todo el día en la Iglesia, representa para ellos unos sentimientos profundos... son personas buenas... si uno les habla, rápidamente encontrará en su humildad un corazón generoso que confía en la intercesión de Nuestra Madre y en su protección... la misma que le imploran cuando buscando el sustento diario se adentran cada amanecer en esas aguas de las que nunca saben si volverán.


domingo, 8 de julio de 2012

For you

Hello! This message is directed all of you ... yes, to that you are surprising that this message is written in English. I am going to be very brief because I do not dominate too much good the language. Some time ago that I see since you enter this page and I have never said to you at all, it is true ... never. Now I ask for pardon you for my carelessness and as sample about which I think about you I leave this video you while I have a special recollection for that you connect from London, Mountain, Florida, New York, Whasington... To all of you I you send a strong embrace. Thank you for being there.



lunes, 18 de junio de 2012

El Amor de Dios

Han pasado ya varias semanas desde que escribí la última entrada y, a pesar de ello, he podido observar como habéis seguido entrando en el blog sin reprochar nada. Gracias por vuestra comprensión y aceptad mis disculpas por este tiempo de silencio. He pensado que quizá sería la mejor ocasión para hablar sobre el Amor, ese Amor con mayúscula que es el que Dios nos tiene y es también el que deberíamos manifestar todos nosotros incluso cuando las circusntancias que nos rodeasen fuesen adversas.

Recuerdo cuando en un post anterior hablaba de la confianza en Dios y es esa confianza la que debemos tener para la solución de cualquier problema, porque a través de ella accedemos al amor de Dios y éste es una fuerza armonizadora lo suficientemente poderosa como para solucionar cualquier situación por difícil o imposible que nos parezca. Precisamente, cuando las cosas a nuestro alrededor nos perturban, dirijámonos a Dios y al amor divino. Como Dios es parte de toda la creación, Él habita no sólo en nosotros sino también en nuestro medio ambiente, en nuestros alrededores y en las circunstancias de nuestras vidas.Cuando tenemos el conocimiento y la comprensión del amor de Dios en nosotros y a nuestro alrededor, nuestro ambiente cambia. Nos vemos y vemos nuestro mundo por medio de ojos espirituales, ya no viendo desorden ni falta de armonía, sino reconociendo la paz y el amor divinos en las mentes y los corazones de todos. Y expresamos amor divino, cambiando nuestro mundo de lo que parece ser un mundo sin armonía, con duda y temor, a un mundo de fe, amor, felicidad y satisfacción.

Qué bien suena todo eso, ¿verdad?. Sin embargo, qué difícil parece conseguir dicho propósito. Las personas ansiamos vivir en paz, eso es algo que cualquiera afirmaría, pero la realidad nos aleja de la felicidad que anhelamos. Parece como si hubiera una predisposición a que las cosas no nos salgan como pretendemos y la frustración anide en nuestras vidas. En el fondo nos falta más amor hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos. Es curioso como cada vez que hay una noticia negativa se cunde como un reguero de pólvora mientras que si se trata de algo feliz para alguien queda como en un segundo plano y surge antes la envidia que el amor. No somos capaces de reconocer el bien de los demás como algo propio, de alegrarnos con ello y de luchar con ahínco para que lo consigan sin esperar nosotros nada a cambio.

Si establecemos como modelo de Amor, el que nos profesa Dios, debemos saber que debe ser compasivo, pero a la vez positivo y fuerte. No debe resistir la rivalidad ni la contienda, sino disolverlas y transformar el resentimiento y la insatisfacción por aprecio, reemplazando la crítica con la alabanza.

El amor de Dios mantendrá nuestros corazones serenos para que podamos enfocar la atención en la armonía y felicidad que deseamos. Si dejamos que se exprese a través de nosotros bendecirá a cuantas personas nos rodean, proporcionándonos, a su vez, múltiples bendiciones. Debemos darnos cuenta que somos una expresión perfecta del amor de Dios y que a medida que nos alineamos más con su Amor, nuestra vida será un cántico de felicidad. Nuestros contactos con los demás serán gozosos y armoniosos. Cualquier cosa que hagamos se llevará a cabo con facilidad y éxito, y las decisiones que tomemos se harán con sabiduría porque el amor de Dios abrirá nuestro entendimiento para recibir como decía el profeta Isaías

“Espíritu de sabiduría y de inteligencia,
 espíritu de consejo y de poder,
 espíritu de conocimiento.”
—Isaías 11:2

A veces me pregunto cómo es que teniéndolo tan fácil no lo ponemos en práctica. Es más, la mayoría de las ocasiones ni siquiera lo intentamos. Dejamos que la desesperanza nos invada y con frecuencia le ponemos tiempos humanos a los tiempos de Dios. Queremos resultados a capricho y, aunque decimos tener Fe, las dudas no acaban de desaparecer de nuestro corazón. Si buscamos la armonía plena, ese encuentro con el Señor en el día a día como anticipo de la vida eterna, no tenemos más que poner como guía de nuestras vidas el Amor... pero no seré yo quien lo defina porque ya lo hizo San Pablo cuando indicaba a los Corintios que  “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".

Ojalá un día nos demos verdadera cuenta de ello. Ojalá estas pobres líneas sirviesen como meditación para dar inicio a ese cambio en nuestras vidas. Si lo hacemos, si empezamos por nosotros mismos, si nuestra vocación no es egoísta sino que la vemos como un abandono de una vida anterior para bien de los demás, es seguro que este mundo angustiado, lleno de problemas, también comenzará a cambiar.

domingo, 13 de mayo de 2012

Dos veces Madre

Hoy que celebramos a Nuestra Señora de Fátima, introduzco esta nueva entrada en la que tendréis ocasión de conocer una emotiva vivencia de quien administró con anterioridad esta página. A título personal le agradezco, como no podría ser de otro modo, la oportunidad que el pasado verano me dio de poder dirigirme a todos vosotros a través de estas líneas, haciéndome cargo del blog, y en vuestro nombre le doy las gracias también por seguir recordándonos en sus oraciones y enviarnos su testimonio en una fecha tan importante como esta.
DOS VECES MADRE En este mes recordamos a María, la Virgen María, Nuestra Madre. Pensar en mi Madre es vivir. Sólo acordarme de Ella me sirve para tomar un soplo de esperanza en mi vida, por eso María es vida. No sólo los Evangelios nos hablan de María como Madre en repetidas ocasiones (Anunciación, Visitación, Pasión...) sino que lo vivimos cada uno de nosotros en nuestro día a día. La entrada de hoy va dedicada a la figura de María como Madre. España es la tierra de María, como todos los papas han dicho a lo largo de la historia. Agradezco enormemente a Dios que me haya dado la vida en este país porque desde pequeño se me ha educado con un amor auténtico a María como mi Madre. Recuerdo que de pequeño mi mamá me decía que nunca estaría huérfano porque en el Cielo tengo a otra Madre que siempre está conmigo. Y es que, si gracias a Dios mi madre me dio este cuerpo y me cuida, gracias a Dios mi Madre me dio esta alma y me cuida. Todos los momentos de mi vida han estado marcados por un profundo amor mariano; desde mi Bautizo, tomándo prestado su nombre, hasta mi Primera Comunión, al final de la cual le ofrecí a una imagen de María Inmaculada un lirio, signo de mi agradecimiento por haberme dado a su Hijo por primera vez. Toda mi familia tiene el nombre de María, incluidas mis ahijadas. Hoy quiero contaros algo más personal que todo esto. Y es que la maternidad de María no es algo meramente espiritual sin ninguna trascendencia real en mi vida. Aún recuerdo el día en el que me dí cuenta de que el "sí pero no" que llevaba sintiendo toda mi vida se debía a que Dios me llamaba a dar un paso más. Tenía unos 15 años y estaba cansadísimo de tantísimas horas de autobús. Llovía un poquito (para los andaluces, chispeaba), no teníamos paraguas pero nos importaba poco. Después de dejar todas las cosas en el hotel, a eso de las 11 de la noche, no nos pudimos resistir y salimos disparados hacia la gruta. Yo esperaba que la imagen de la Virgen de Lourdes estuviese en una gran cueva... Medio mojados, el sacerdote con el que iba y yo doblamos la esquina y me lleve la GRAN IMPRESIÓN: en una pequeña gruta escavada en la roca estaba La que había dicho a Bernardette "que soy era Inmaculada Concepción".Y allí, en mitad de una noche lluviosa del mes de Julio, en Lourdes, bajo la tenue luz de las farolas, sólos el sacerdote y yo, quiso María concederme la gracia de mostrarme la Voluntad de Dios en mi vida: ser religioso... Desde entonces, hasta hoy, sobran las palabras. Todo adquiere EL sentido correcto: si en la pobreza de un pesebre nos dio María a su Hijo, si en la desnudez de la Cruz Cristo nos dio a María por Madre, si en la sencillez de aquella cueva la Santísima Virgen le abrió su Corazón a una pastora, en mi debilidad me había dado María la gracia de conocer mi vocación, para que mi vida religiosa fuese la imitación de María, haciéndome pequeño para que El sea más grande. Desde entonces, creedme si os digo que no ha faltado el día en el que Ella no me dé aliento. Por eso María no sólo es Madre de mi alma, también es Madre de mi Vocación.

domingo, 29 de abril de 2012

Los buenos pastores

«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas… Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen». Así nos habla Jesús a cada uno de nosotros. ¿Podemos decir nosotros que le conocemos? Nuestras obras, nuestras palabras y actuaciones cotidianas lo demostrarán.

A veces me pregunto si quienes ya tienen la responsabilidad de guiar al rebaño se plantean esta premisa de Jesús cada día de su vida. La vocación, particularmente la sacerdotal, no es algo que afecte exclusivamente a la persona que siente la llamada de Dios, ya que de su forma de ejercer el Ministerio dependerá más tarde el que otros se acerquen o se alejen más de Jesús.


Por supuesto que durante el periodo de formación los seminaristas (futuros pastores) se van preparando para atender tras ordenarse a la comunidad (rebaño) que les fuese encomendada. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que se corre el riesgo de acomodarse en el redil, dedicarse en exclusiva a las ovejas mansas, olvidarnos por completo de las que se han extraviado y, lo que es peor, abandonarlas a su suerte cuando hay un problema. 


El Buen Pastor conoce a sus ovejas... Qué pena que con las muchas "ocupaciones" como hoy tienen tantos jóvenes sacerdotes se vaya perdiendo la costumbre de visitar a los feligreses, de ir a buscar a sus casas a aquellos que nunca van a la parroquia, de llevar el mensaje de Jesús a todos los que les han sido encomendados... Cuando veo, por ejemplo, a los Testigos de Jehová caminar por las calles tocando en cada puerta... cuando observo como en numerosas ocasiones les dan literalmente con ella en la cara, cuando veo que se despiden respetuosos y van al siguiente domicilio, la verdad es que me siento un poco avergonzado de que no tengamos ese tesón los católicos. Cuesta trabajo buscar a la oveja perdida y pensamos con demasiada frecuencia que para qué arriesgar las que ya tenemos por una que se marchó voluntariamente... total, si quiere volver ya sabe donde estamos...


El sacerdote que llega nuevo a una Parroquia viene con sus ideas y procura ponerlas en práctica. Pregunta por las actividades que se realizaban anteriormente y modifica aquellas que no son de su total agrado. Se rodea de catequistas, de cofrades, de las señoras que acuden cada tarde a rezar el Rosario, pero qué pocas veces se interesa de verdad por aquellos que abandonaron el rebaño. Ponen como ejemplo de su buen hacer a la oveja más ejemplar de todas, pero qué poco interés les despierta la que está al fondo más retraída. Conocemos la frase de Cristo "... las llamo por su nombre y me obedecen" y, a veces sin darnos cuenta, confundimos el seguimiento que han de tener los demás al Mensaje de Cristo con el seguimiento a nuestros caprichos propios.


Hoy que la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones desearía que aquellos que han escuchado la voz del Buen Pastor tengan siempre muy presente lo que el apóstol Pedro, uno de los primeros en seguir al Maestro, recomendaba en su primera Carta:

"A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita".

Os adjunto un vídeo en el que sobradamente se nos muestra lo que significa dar la vida por los demás, incluso por los que no lo merecen. Eso fue lo que hizo Cristo, el Buen Pastor, amarnos tanto que dio su vida por nosotros; que sigue ofreciéndose cada día en el Santo Sacrificio de la Misa, ofreciéndonos el perdón, aunque haya habido tantas veces en las que hemos dejado de escuchar su voz, apartándonos de su lado. 



lunes, 16 de abril de 2012

Un paréntesis para creer

Aunque aún no he terminado la serie "Una Pasión diferente", no quería peder la oportunidad de hacer este pequeño paréntesis muy a colación de lo que el Evangelio de ayer nos narraba.

CREER. Una palabra que debemos ponerla con mayúscula porque en ella se basan gran parte de las relaciones humanas. Si tu pareja te dice que está enamorada de ti, de poco le valdría el que te lo repitiera en cada momento si en el fondo no la crees. Si el comercial de una empresa le asegura a su jefe que le ha sido imposible vender más a pesar de todo lo que se ha esforzado, nadie garantizaría su puesto de trabajo si quien tiene la responsabilidad de renovarle el contrato no lo cree. Incluso a estas alturas los cambios de Gobierno que se producen en los paises son mayoritariamente por lo nefasto del gobernante de turno, no por las posibles bondades que dice tener el que aspira a gobernar porque a los políticos hoy ya nadie los cree.

Los humanos pedimos pruebas tangibles. Queremos asegurarnos de lo que nos dicen y no es infrecuente escuchar "Eso tendría yo que verlo con mis propios ojos", cuando nos indican algo que "a priori" nos resulta poco creíble.

En la religión pasa igual. Desde hace 2.000 años la gente viene pidiendo "señales" para creer. Pero, casi siempre, las señales que se piden son absurdas y mediocres con respecto a lo mucho que ocurre a nuestro alrededor, incluso a nosotros mismos, y no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta para que se disipen nuestras dudas. Somos tozudos y por más que otros nos cuenten su experiencia y nos aseguren un hecho, siempre buscamos comprobarlo por nuestros propios medios. De poco nos sirve decir que confiamos en quien nos lo ha contado; al final, nuestra actitud demuestra claramente que no le hemos creído.

Sin embargo, ¿cómo podríamos explicarnos el hecho religioso sin creer? ¿Qué es la Fe sino una creencia absoluta, incondicional, en aquello que en esos momentos no es tangible? ¿Cuántas veces se dirigió Cristo a sus discípulos llamándolos tristemente "hombres de poca fe"?.



A nosotros nos ocurre algo parecido hoy día. Decimos creer, pero necesitamos pruebas. Aseguramos que ponemos nuestra confianza en el Señor, pero muchísimas veces acabamos dudando. Queremos resultados inmediatos y como aquellos fariseos de hace dos milenios, exigimos señales que nos indiquen que estamos en lo cierto si hemos creído (aunque fuese sólo un poco) o que, por el contrario, nos adviertan para cambiar si habíamos sido demasiado incrédulos.

Muchas veces, las cosas buenas no acaban de llegar porque, sencillamente, no creemos de corazón que puedan ocurrirnos a nosotros, sobre todo, cuando las circunstancias alrededor son adversas. Si nos paramos un momento a meditar sobre nuestra vocación lo hacemos en numerosas ocasiones pensando en los inconvenientes familiares, en las dificultades para entrar en determinados monasterios, en si realmente estamos escuchando la llamada del Señor o son tan sólo imaginaciones nuestras... Nos cuesta creer de antemano que todo irá bien y casi siempre nos hundimos (como Pedro en el lago de Galilea) ante el miedo a las dificultades.

Nada es imposible para Dios y nada sería imposible para nosotros si tuviéramos una Fe sin reservas. El propio Cristo nos lo indicó, pero sus mismos discípulos, los que lo habían visto curar a enfermos, dar de comer a multitudes y resucitar muertos, no acababan de creerlo totalmente. Siempre estamos a la espera de ver para creer... hagamos caso a las palabras de Jesús, "Dichosos los que creen sin haber visto".

jueves, 12 de abril de 2012

Una Pasión diferente III

Desde la entrevista, todo ha cambiado… Ya no podemos llegar a ningún sitio sin que nos reconozcan. En la Unidad de Oncología del Hospital Civil están estudiando a fondo la curación del cáncer de aquel hombre al que le dijimos que sólo su Fe podía sanarlo. Al parecer, él se lo ha dicho a todo el mundo… le ha hablado de lo que le ocurrió y estamos recibiendo llamadas y peticiones de todo el país, incluso de fuera…Todos piensan que tenemos algún remedio desconocido hasta ahora… es difícil hacerles ver que la solución la tienen ellos mismos en su interior, en su conciencia y en su corazón… creer sin reservas, tener la seguridad de que lo que se pide a Dios se obtendrá… hay tantos que dicen tener Fe pero fallan en la primera prueba… El lunes pasado estuvimos hablando de ello en una Asociación de familiares de enfermos de cáncer… Hubo varios médicos entre los asistentes que intentaron desacreditarnos argumentando que ninguna creencia, y menos la cristiana, podría sustituir a un tratamiento clínico. Que somos unos insensatos. Que no se puede dar a la gente falsas esperanzas… Cuando acabamos, uno de los cirujanos del hospital, convencido de lo que exponíamos, nos previno que el Colegio de Médicos estaba estudiando fórmulas legales para impedir que siguiéramos intentando darle ánimos a los enfermos. Eso no van a conseguirlo nunca. Hagan lo que hagan nosotros estaremos ahí, les transmitiremos nuestra confianza y les seguiremos animando a que pongan con Fe su curación en manos de Dios…

Al salir del hospital, una muchedumbre se había congregado entre las cámaras y micrófonos de numerosos medios de comunicación que se estaban interesando por unas curaciones de las que ya todo el mundo habla. Había enfermos, familiares…. Todos querían conocer la fórmula para vencer la enfermedad. Casi era imposible avanzar entre el gentío y cuando ya casi accedíamos a la verja exterior noté como alguien me sujetaba por la espalda. Al volverme encontré a una mujer de mediana edad. Me miró con una expresión de tranquilidad en su rostro y tan sólo dijo: “Yo sé que estoy curada”. No supe contestarle nada. La gente seguía empujando y aquella mujer acabó ocultada por la marea humana que se agolpaba sobre nosotros. Yo no le pude decir nada, pero sí que en mi interior supe que su Fe la había curado.



La noche cae, la ciudad toma una nueva vida… un grupo de jóvenes salen de un centro comercial cargados de bolsas con bebidas alcohólicas. Se dirigen a los aledaños del parque de la Ribera. El tráfico es intenso. Pantallas publicitarias que incitan al consumismo. 


 Teléfonos de última generación brillando en la noche y sirenas de policía que se acercan a un ritmo vertiginoso… Parece que un grupo de neonazis habían acorralado a un chico brasileño en una zona del parque donde se ejercía la prostitución masculina… La tensión iba en aumento, parte del grupo había volcado unos contenedores que impedían el paso al coche patrulla. Nosotros teníamos que atravesar por esa zona y sin pensarlo nos habíamos visto en medio de todo el altercado. En ese instante, uno de los jóvenes violentos pareció reconocernos…

-         ¡Hey! Vosotros sois los que no dejáis que los bancos echen a la gente a la calle…

De repente hubo un momento de respiro en la situación… el pobre chico estaba acorralado por un grupo de adolescentes, sí… eran casi todos adolescentes, con bates de béisbol, piedras y otros objetos contundentes. Le estaban insultando y de su frente salía sangre en una herida provocada por una piedra afilada que se encontraba junto a él en el suelo.

Nuestra llegada fue providencial. La agresión se detuvo por un momento y cuando ya me disponía a hacerles razonar, sonaron nuevamente las sirenas de la policía…

-         Tío, la poli... corred…

Tiraron al suelo las piedras que llevaban y mientras abandonaban el parque a toda prisa, uno de ellos todavía pudo exclamar… ¡Tú, chapero, como te volvamos a ver por aquí no la cuentas! ¡te tenemos que matar!

Me acerqué rápidamente al pobre chico… Estaba temblando y su corazón latía con fuerza. Intenté taponar con un pañuelo la herida de su frente y llegó mientras tanto la policía. En la emisora pedían una ambulancia y uno de los guardias comentaba con algunos del grupo: “Ha sido una suerte que hayáis llegado… estos chavales no saben el peligro que corren prostituyéndose en el parque, pero después de pasar la primera semana en el albergue necesitan comer y muchos ya no saben qué hacer para conseguir dinero”.

El chico seguía asustado. Yo intenté que se tranqulizase. Ya nadie lo perseguía. Llegó la ambulancia. Disimuladamente metí en el bolsillo de su sudadera el dinero que una señora nos había dado aquella misma tarde para nuestras necesidades… él lo necesitaba en esos momentos mucho más que nosotros. También le dejé nuestro número. Tiene que ser difícil encontrarte en un país extraño, sin apenas conocer su idioma, con unos sueños rotos, sin nadie a quien recurrir… Antes de irme le dije: “Oye, igual no me entiendes muy bien… a partir de ahora nos tienes a nosotros, no vuelvas más por aquí porque puede sucederte algo peor”.



La ambulancia encendió sus luces que se confundieron con las miles de luces de la noche. La emisora de la policía avisaba de un nuevo Código Z. Los jóvenes seguían sin encontrar su camino, ahogando sus inquietudes en el alcohol. La música sonaba en los deportivos aparcados junto al parque. Mañana, sin darse cuenta, sus vidas estarán un poco más defraudadas.




domingo, 8 de abril de 2012

Una Pasión diferente II

El tema de lo que pasó en la fiesta se ha extendido bastante y la gente se está agregando… Ayer vino un chico que trabaja en los medios de comunicación… le habían contado algo de lo del grupo para ayudar a los demás y bueno… ha dicho que era un poco cuento, que algo habría detrás y que, posiblemente, no era más que ansias de protagonismo… Al final me lo han presentado y resulta que ya lo conocía… vaya tela… claro que sabía quien era él… ya le vale, jejeje… bueno… qué más da, al menos ha dicho lo que pensaba. Cuando lo vi, cuando me vio se quedó bastante pilladete, pero Tolo es así. Se viene con nosotros… había criticado por criticar… luego todo se pasa.

Nos estamos conociendo. Cuanto cambiamos las personas cuando nos conocemos de verdad. Ahora ya no hay medias tintas ni disimulos. Ahora somos nosotros mismos y todo es diferente. De hecho hemos decidido decirles a los demás las cosas como las pensamos… La idea pinta bien… ya nos vale con tanta hipocresía…

Oye… ¿sabéis una cosa? Llevamos unas semanillas con el tema del grupo y lo cierto es que va saliendo bien. La gente se está entusiasmando. El otro día nos encontramos con un hombre que tenía cáncer de colon, no comía y la familia ya daba por hecho que le quedaba muy poco tiempo… bueno, sin perderme mucho, el caso es que lo único que necesitaba era que alguien le hablase de la fe… de la que él tenía que tener para recuperarse. Se le saltaron las lágrimas. Se rió con nosotros… Se ha curado… los médicos no dan crédito. Otros dicen que algo raro habrá habido… no es normal, ¿y si fuese el efecto del tratamiento que había tenido hacía unos meses? Muchos dicen que ha sido eso, pero yo estoy convencido que es su Fe la que ha hecho que desaparezca la enfermedad.


Se está agregando nueva gente al grupo. Hay quien dice que algunos no son de fiar… bueno, lo típico… siempre hurgando en el pasado de los demás, que si hizo esto, que si la pasó lo otro… aquí parece que unos tienen siempre derecho a juzgar como son los demás… y precisamente los que lo están haciendo… conozco bien a varios de ellos, si yo hablase… en fin, para qué entrar a su juego… no creo que esté bien ser tan mezquino como ellos pero si siguen así puede que se lleven una sorpresa antes de tiempo… alguien va a desenmascararlos y si no lo hace nadie y siguen sin cambiar su actitud lo haré yo…

Mañana nos entrevistan en una importante cadena de televisión. Se han interesado sobre todo por las concentraciones que hemos realizado para impedir desahucios. Estamos viendo historias de lo más trágicas y aunque en el fondo les preocupaban a todos, nadie hacía nada por impedirlas.



El eco de la entrevista ha dado sus frutos. Son muchos los medios de comunicación que hablan de ella y ya se han puesto en contacto con nosotros abogados, economistas y otra mucha gente anónima ofreciéndonos su ayuda desinteresada. Sin embargo, también nos ha llegado la noticia de que la Asociación de la Banca pretende demandarnos por las declaraciones que se hicieron… ya veremos en qué para todo esto.

Varios del grupo están viajando a otras provincias para dar a conocer lo que estamos haciendo. La acogida está siendo muy buena en todos los sitios, pero son varios los alcaldes que nos han dicho directamente que no quieren polémicas y no nos han facilitado ningún lugar público para poder hablar a la gente… En uno de los lugares donde no tuvimos colaboración municipal alguna, lo hizo el párroco y al final fue en lo salones parroquiales donde asesoramos a varias familias sin recursos sobre cómo defenderse ante la usura de los “bancos de las personas”. Luego supimos que fue amonestado por el Vicario de la diócesis indicándole que se mantuviese al margen de cuestiones políticas… La verdad es que llevan tiempo intentando encuadrarnos. Unos dicen que somos del movimiento 15 M, otros que de algún partido de izquierdas…. Ayer les pregunté a los más allegados qué creían que éramos nosotros, qué pretendíamos, a dónde íbamos… Simón, un chico de Islandia que dejó su país buscando nuevos horizontes y que está con nosotros desde el principio fue el que dio la respuesta más certera… pero no voy a repetirla. En vano se podría explicar lo que para muchos es una locura y para otros motivo de escándalo. Que cada cual saque sus propias conclusiones…

Llevamos ya un tiempo consolidando lo que comenzó como una aventura. Tenemos la suerte de contar con algunas personas que nos ayudan en nuestras necesidades porque la mayoría lo han dejado todo por intentar cambiar la realidad terrible que estábamos viviendo… Hoy nos ha llegado comunicación de la demanda interpuesta contra nosotros por la patronal de la Banca… Hemos tenido unos meses agotadores y ahora también esto… necesitamos descansar aunque sea un poco… les propuse a los más allegados marcharnos unos días a un lugar tranquilo… 


sábado, 7 de abril de 2012

Una Pasión diferente I


La situación no estaba bien. Crisis económica. Despidos. Corrupción… Había elecciones a la Presidencia del país y ni siquiera sabía a quien votar… Bueno, la verdad es que eso de votar es una tontería… ya estaba claro quien sería el próximo Presidente. Desde que el imperialismo económico invadió nuestra tierra, los jefes del pueblo no son más que unos títeres que terminan haciendo lo que otros más poderosos quieren.

Hoy he estado en la iglesia. Llegué cuando estaban celebrando el patrón de la policía local. Para mí fue una sorpresa. Todos los agentes de uniforme. Las esposas brillaban, no porque las llevasen relucientes a la cintura sino por las horas de peluquería previas que habían tenido. Los miembros de la Corporación municipal estaban sentados en el primer banco y el sacerdote bajó expresamente a darles la paz con una complicidad absoluta. Cuando entré a la sacristía uno de los acólitos me indicó que al párroco lo estaban esperando y se marchaba ya. Salía con el Alcalde comentándole lo importante que sería cambiar la iluminación artística de la torre y mejorar la megafonía del templo que estaba ya bastante estropeada. Ni siquiera me miraron. Faltaba poco para la elecciones y yo, la verdad, es que me fui sin poder confesar.

Al salir a la calle me encontré con un viejo conocido. No es que me alegrara especialmente verlo porque lo cierto es que no nos llevábamos demasiado bien, pero bueno… el caso es que me paré con él y lo típico, que si cómo te va, que si a qué te dedicas ahora… una cosa llevó a la otra y al final acabó ofreciéndome encabezar la candidatura del partido oficial del que él era presidente. La apuesta era segura. Todas las encuestas aseguraban su victoria. Mi sueldo sería el que yo quisiera (alucino); no habría problema. En realidad no acabo de creerlo, pero hay algo que veo claro… estaba intentando comprar mi voluntad con dinero. Al final le dije que no… Me han invitado a la fiesta de unos amigos… esta noche estaré por allí…




Todo el mundo se ha quedado contento… bueno, más que contento… se han pasado un poco con las copas… pero, a ver… con la que está cayendo, ¿no pueden ni siquiera desfogarse un día?… Lo peor es que cuando estaban ya todos con el “puntillo” se acabó el whisky, menos mal que tenía en el coche unas botellas de Johnnie Walker del regalo que nos hizo la empresa a los que habíamos cubierto los objetivos… La verdad es que pensaba reservarlas para alguna ocasión especial, pero bueno… qué mejor ocasión que ésta, no?? Las dejé en el porche del chalet en el que estábamos… poco después vi como todo el mundo estaba muy satisfecho y felicitaban al anfitrión… je¡ vaya tela… le dicen que las mejores copas las tenía reservadas para el final… de todos modos, qué más da… a fin de cuentas yo hubiera dedicado esas botellas a que los amigos olvidasen sus penas por un momento (hay tantos que son incapaces de buscar soluciones…) y si ahora sirven para que lo hagan otros que ni conozco, tampoco está muy lejos de lo que yo buscaba, ellos también han desconectado en este momento. Las luces se van apagando… algunos se han dado cuenta del tema… se han quedado mirando y han hablado entre ellos de venirse con el grupo que estábamos juntos cuando lo del whisky… ¿tanto le sorprende a la gente que des algo que cuesta mucho a cambio de nada?... La música está sonando, todos están bien, pero nosotros nos vamos… mañana saldremos de viaje. Esto es muy fuerte… al final hemos pensado en montar un grupillo para ayudar a una gente que lo está pasando bastante mal… bueno… mañana empezamos. Muchos se quedan atrás, la fiesta sigue… suena la música…


viernes, 23 de marzo de 2012

Obreros para la mies


En la habituales deferencias que nuestro amigo Javier, para el que os pido especialmente vuestras oraciones, tiene con esta página, nos manda desde Zaragoza la interesante reflexión que podéis leer bajo estas líneas y que viene muy a colación de la necesidad de pedir a Dios por las vocaciones.




“Rogad, pues, al dueño de la mies...”
 
Al comienzo de cada nuevo curso no hay casa religiosa que no eleve su mirada al cielo al ver que sus noviciados o están vacíos o con un numero más bien “escaso”. Por eso este intento de convencerles, queridos lectores, de la importancia de sentirnos todos sin excepción animadores vocacionales.

            Como siempre al tratar este tipo de temas surgen preguntas que a veces no sabemos ni a quien planteárselas: ¿Cuál debe ser el contenido de una animación vocacional? Lo que es más serio ¿Qué actitud de vida reflejamos a cuantos vienen a experimentar nuestra forma de consagración? Yo creo que el primer contenido de toda animación vocacional es el mismo consagrado con todos los aspectos de su humanidad, hombres o mujeres plenamente realizados en su carisma, consagrados para la misión, el martirio y la profecía. Al joven deberemos, ante todo, responsabilizarlo de las cualidades que posee, de la vida que le ha sido dada y los bienes que la acompañan; despertar en él el sentido de su libertad para que no caiga en la esclavitud de las modas del momento y de los condicionamientos interiores que le empobrecen; incitarle a buscar, en la compleja trama de su historia, la verdad de su yo, la cual se descubre plenamente y da identidad sólo cando llega a su realización de la propia vocación personal.

            Un autentico animador vocacional trata siempre de ayudar respetuosamente al joven a plantearse correctamente el problema de su identidad. Es importante y sensato, además, que el joven de hoy se convenza que su vida no está ni puede estar toda en sus manos, ni puede pretender gestionarla con el mando a distancia, como si se tratase de un juego, pasándose indiferente y alegremente de un “programa” a otro, sin elegir ni tomar opción alguna de vida, quedando sólo con una gran confusión mental. Animador vocacional es todo consagrado que enseña al joven a orar, a orar no sólo buscando y encontrando a Dios, sino buscando y encontrándose a sí mismo en Dios, para reconocer el propio rostro del Padre, y descubrir la verdad del yo en la revelación de Dios. ¡Cuántos jóvenes podrían hoy descubrir su vocación sólo con que hubiese verdaderos animadores vocacionales capaces de orar y de enseñar a orar!

            Pero, entendámoslo bien, no basta orar obsesivamente al Dueño de la mies para que envié obreros a su mies, descargando sobre el Padre nuestra responsabilidad y confundiendo la oración con el intento de “convertir” a Dios a nuestras expectativas y a nuestros deseos de ver de nuevo llenos nuestros conventos y seminarios. Lo que se necesita es que nosotros aprendamos a convertirnos a las esperanzas y deseos de Dios, el cual, si no nos escucha como desearíamos, es, probablemente, porque quiere purificar nuestros deseos y transformar nuestras vidas y nuestro modo de vivir la consagración. Desea que dejemos atrás ciertas nostalgias y que experimentemos nuestras debilidades y su fuerza, precisamente a través de la “prueba” de esta crisis vocacional y no olvidemos que la crisis de las vocaciones es, también, siempre crisis de dirección espiritual.

            Cuando el animador vocacional no es sólo el que anuncia y propone, sino el que, además, vive una experiencia coherente de vida, el impacto psicológico es mucho más fuerte. Nadie puede pretender que los miembros de una comunidad de acogida sean modelos de perfección y de santidad, pero sí que sean religiosos o formadores suficientemente maduros, serenos, convencidos y felices... ¡esto sí! Más en particular, que sean personas que hayan logrado “integrar su persona con el proyecto de consagración”.

            No es raro el caso de jóvenes en búsqueda que, invitados a hacer una experiencia en las comunidades de acogida con la perspectiva y esperanza de aclarar sus dudas, se encuentren al final con los mismos interrogantes que habían llevado. Sólo el acompañamiento individual, el encuentro tú a tú, puede hacer emerger en el joven lo positivo que hay en él, despertando el anhelo de ser él mismo y la fuerza para oponerse a los condicionamientos externos: si el joven se encuentra sin dirección, es preciso ayudarle a que la encuentre. Es muy importante aquí la intuición espiritual del que guía: él no es ni un ángel consolador, ni agente de informaciones para turistas perdidos por la vida, sino creyente que conoce el camino fatigoso del descubrimiento de Dios y de su rostro, con todas las tentaciones de distraerse o pararse cayendo en las redes del ídolo de la autorrealización. Más de un consagrado ha experimentado en su propia piel y en su persona el juego amargo, trucado y engañoso, de esta pretendida autorrealización: un ídolo nunca satisfecho y cada vez más exigente, seductor y desleal con quien, como Narciso, quisiera mirarse en el espejo de cuanto hace, imagen fatua e inconsistente del yo, reflejándose en las aguas donde todo Narciso antes o después, termina por ahogarse...

            Termino con un texto de P. Cabra: “La vida religiosa concentra toda su atención sobre este mundo transformado inaugurado por el Señor resucitado, y atraída por su belleza, vive sus maravillas, ante su esplendor supera las dificultades cotidianas, descubre la poesía de lo divino, afina el sentido de la belleza de lo divino porque Dios es bello. 

            Por tanto es bello entregarse a Dios, y lo es ser religiosos, como lo es todo aquello que nos acerca a Dios: es bella la liturgia, bello el templo, bellas las celebraciones, bello el canto, bello el hablar con Dios, bello el servirle... Es bello no sólo el amor de la pareja humana, es bello, inmensamente más bello, el amor de Dios al hombre y el amor del hombre a su Dios... Dios es bello: esto lo debe proclamar con los ojos, con la palabra, con la acción, con la vida entera, el religioso y toda nuestra comunidad”. Las incoherencias y desarmonías en este campo, por más que puedan parecer problema privado y personal, se pagan regularmente caras. En efecto, lo estamos pagando...

            En cierta ocasión escuche de una homilía en la que el predicador lanzaba este planteamiento: “Pedimos a Dios envié a muchos jóvenes la semilla divina de la vocación, pero ¿pedimos alguna vez que envié jardineros apropiados?.” Creo que es momento de reflexionar cada uno de nosotros cual es nuestro posicionamiento ante este tema, nuestro modo de orar y nuestro modo de actuar.