"Lo vi claro, pero me costó. Llevábamos allí todo el día. Hacía frío. Además, estábamos acostumbrados. ¿Por qué iba a ser esta vez diferente? Muchos falsos mesías habían sido crucificados, otro de tantos... Sin embargo, no paraba de leer el letrero: Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos". Rey... Desde luego aquel hombre nunca se había portado como un rey normal. Y en el interrogatorio dijo que su Reino no era de este mundo... ¿Y si este rey si que era el único Rey? Pero todo se oscureció... temblé, todos lo hicimos...menos Él. No se había quejado lo más mínimo. Sólo palabras de aliento a los suyos. Incluso pidió perdón por nosotros... Murió. Y fue entonces cuando me dí cuenta: ¡Rey de las almas! El Hijo de Dios..."
"Como bien dices, la misión es algo más que construir pozos. Todo es diferente de cuanto pensáis. Recuerdo aquellas horas delante de este mismo Sagrario. Todo resonaba igual: Dios en los pobres, Dios en los últimos... Cuando dí el paso, me ordené y allí que me fui, a las misiones. Y fue allí, en la desesperación de los primeros días, donde comprendí que mi misión transcendía las bolsas de arroz. Mi misión, la Misión, era dar a aquellos hombres la Esperanza de la Vida. No era otra cosa que mostrarles quien era el Rey de sus corazones. Sólo así, comprendí, podré llegar a

¿Te acuestas cada noche extenuada porque no has parado de trabajar para hacer más posible el Reino de Dios? Trabaja, alma mía, mente, corazón... Recuperad fuerzas por la noche, que mañana, si Dios quiere, nos espera un gran día: otra oportunidad para hacer que CRISTO REINE.